Han sido semanas de disturbios en la ciudad de Israel, que ha dejado un saldo de más de 300 heridos. Esta es una nueva escalada de violencia entre palestinos y fuerzas de seguridad israelíes.
Palestinos arrojaron piedras a policías antidisturbios israelíes, que disparaban balas de goma y gases lacrimógenos fuera de la mezquita Al Aqsa, Jerusalén.
Más de 305 palestinos heridos, según La Media Luna Roja Palestina. Al menos 228 fueron trasladados al hospital para recibir tratamiento. Siete de ellos se encuentran en estado crítico.
La fuerza policial israelí anunció el lunes que 21 agentes resultaron heridos, tres de los cuales recibieron tratamiento hospitalario.
El estallido de violencia se da en un momento muy tensionante. El último disturbio, que ocurrió el lunes 10 de mayo se da dentro de la celebración del Día de Jerusalén. El templo donde se realiza la festividad es disputado por ambos estados.
Reconocido por los musulmanes como Haram al Sharif, (Noble Santuario), y por los judíos como el Monte del Templo.
Cientos de israelíes ondeaban banderas y se abrían paso a través de áreas musulmanas, cantando canciones patrióticas. Muchos palestinos lo consideran una provocación.
Según la fuerza policial israelí, miles de palestinos se atrincheraron en el lugar, y con piedras y cócteles molotov se enfrentaron con la policía. Hubo denuncias de brutalidad policial.
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, condenó las acciones israelíes.
«El brutal asalto de las fuerzas de ocupación israelíes a los fieles en la sagrada mezquita Al Aqsa y su explanada es un nuevo desafío para la comunidad internacional», afirmó.